Uno de los principales objetivos de Estudios Rafer es que cada una de las personas que pasan por aquí para encontrar trabajo o para dar un salto en su carrera puedan conseguirlo. Por esta razón cada semana te hablamos de temas interesantes relacionados: métodos para encontrar trabajo online, cómo enfrentarse a una entrevista, habilidades que más buscan las empresas… Después de centrarnos en aspectos tan específicos, creemos que es momento de pararse y pensar en la base de todo: el currículum vitae.

El currículum es la primera toma de contacto con cualquier empresa, ¿formal o informal? ¿creativo o estándar? ¿general o específico? ¿funcional o cronológico? Hay muchas formas de describir aquello que puedes aportar a una empresa, pero el mejor consejo que te podemos dar es que lo adaptes a las características del puesto.

Para un trabajo en el que la creatividad sea importante, será mejor que busques marcar la diferencia en cuanto al resto. No es la primera vez que una persona hace su currículum en forma de poema, con una canción o con el cada vez más popular video-currículum.

Eso sí, a lo largo de todo el CV debe haber un hilo conductor que haga que la información esté ordenada y sea clara. En este sentido existen distintos tipos en los que te puedes inspirar:

  • Currículum cronológico. Es el más utilizado ya que narra tu trayectoria profesional según el orden en el que han ocurrido las cosas. Gracias a este tipo de estructura los reclutadores pueden ver cómo ha sido tu evolución a lo largo de los años. Lo que sí es cierto es que con él corres el riesgo de dejar entrever un estancamiento a nivel laboral o dar la sensación de algún ‘problema’ si no hay un ascenso claro.
  • Currículum funcional. No centra su atención en el orden temporal de los puestos de trabajo sino más bien en las habilidades adquiridas. En este tipo de currículum muestras adaptabilidad y diversidad de funciones, y pueden pasar desapercibidos períodos de inactividad.
  • Currículum mixto. Como su nombre indica es una mezcla entre el primero y el segundo. Aquí debes prestar especial atención a la estructura, pues hay peligro de que se vea como un batiburrillo de ideas sin relación. Las personas suelen optar por una primera descripción funcional de competencias para luego continuar con una organización cronológica de la vida laboral.

Y para terminar, algo a lo que muchas personas le tienen pánico: la foto. En este punto solo te daremos tres consejos que hablan por sí solos: transmite profesionalidad, seguridad y confianza, sé el protagonista y no la retoques en exceso. Aunque sí que es verdad que aquí puedes tomar ciertos riesgos para conseguir llamar la atención de los reclutadores.

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