Este año tu casa ha cobrado mucho más protagonismo, allí es donde pasas tu tiempo libre, donde estudias, donde trabajas e incluso donde haces deporte. Como esto puede afectar a la hora de concentrarse, hoy te traemos unos pequeños consejos para afrontar las nuevas circunstancias.

Lo primero es crear un espacio de trabajo adaptado a ti. En este punto hay dos factores que cobran especial relevancia: que tú lo asocies con trabajo, y que las personas con las que vives también. Esto se hace principalmente para que, en cuanto te sientes a trabajar, ese sea tu único propósito y no haya nada ni nadie alrededor que te pueda interrumpir.

Otro punto importante es seguir manteniendo una rutina y planificar los detalles. Por ejemplo, si solías levantarte ducharte, vestirte e irte a clase a las 9, hazlo de la misma forma. Crea un horario y una rutina que te permita empezar y terminar a la hora acordada.

A partir de ahí empieza a planificar lo que vas a tratar, ya sea durante el día, durante la semana o durante el mes. ¡Hay personas que incluso tienen en cuenta las distracciones a la hora de establecer sus objetivos realistas!

Por otro lado, es muy importante tomarte un tiempo también para moverte, durante (cada dos horas anda por la casa dos minutos) y fuera del trabajo. Ten en cuenta que los pasos que antes hacías para desplazarte ya no existen, ahora puedes dar un paseo por tu ciudad al acabar o hacer alguna de las tan famosas rutinas de deporte que hay en internet.

La palabra sociabilizar sigue existiendo. Mantén el contacto con tus compañeros de trabajo o de clase. Esto ayudará a que todos os sintáis apoyados y continuéis manteniendo la relación. Además si tienes alguna duda, dos cabezas piensan más que una.

Para terminar, la parte más difícil, localiza cuáles son tus ‘debilidades’ e intenta erradicarlas. El primer paso para eliminarlas es dividirlas: por una lado establece las que puedes controlar y las que no, y por otro las que son divertidas y las que son molestas. A partir de ahí podrás actuar.

No podemos hacer que quienes viven contigo bajen el volumen de la televisión, que el hijo del vecino del quinto deje de tocar la flauta o que de repente te llegue el paquete que tanto estabas esperando. Lo que sí podemos es darte este tipo de mini ayudas para que todo lo que enseñamos desde Estudios Rafer sea bien recibido por las personas que confían en nosotros.

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